martes, 14 de octubre de 2008

Crítica de "AGENCIANAN"

Mísil Children en el Abasto Social Club

La vigilia de dos hermanas cuidando a la más chica sirve para pensar las rupturas amorosas y los sueños desde el teatro, con un tema doloroso encarado por la directora Mariana Levy, interpretaciones con gracia e ingenuidad de tres jóvenes actrices, y una puesta en discusión dramática a aquello de “el grande cuida al pequeño”. A documentarla se acercó Agencia NAN.

Buenos Aires, octubre 14 (Agencia NAN-2008).‑ En pijamas, Angy, Luli y Majo, las hermanas Mísil, están solas en una pequeña habitación. Majo está insomne. En la noche no logra identificar la línea donde termina la realidad y comienzan los sueños y por eso trata de no dormir desde que pasó lo que pasó ya que sueña todas las noches lo mismo. Aburrida, despierta a sus hermanas y emprende la noche para no caer en esa red onírica. En penumbras la mayor parte del tiempo, sus hermanas tratan de cuidar a Majo. En vigilia, la noche transcurrirá hasta que falte poco para que sea de día.

La pieza aborda un tema doloroso. “Quería escribir sobre las rupturas y las relaciones amorosas y la obra terminó siendo sobre tres hermanas. Yo creo que se trata de un cruce de ambas cosas: cuando uno se separa vuelve con las hermanas, amigas, a la contención de ellas”. Con esas palabras, con esa concisión, es como resume a Agencia NAN la directora y dramaturga Mariana Levy su obra Mísil children, una comedia dramática.

Las Mísil son interpretadas con gracia e ingenuidad por Gisela Vlatko (Angy), Julieta Halac (Luli) y Salome Boustani (Majo). La historia se construye alrededor de Majo, la menor, quien es frágil, sensible y tiene una vida que parece una mueca triste. Mientras que la del medio, Luli, es racional y detallista. Y Angy, la mayor, es ingenua, vanidosa y un poco tonta. El texto es didáctico, dramático, risible y tierno, y se desarrolla en recreaciones de recuerdos dolorosos, sobre todo los de Majo. Luli es perfeccionista a la hora de recrearlos, mientras Angy no.

La obra recurre a la catarsis (purificación o purga de ciertas emociones) del clásico modelo de Aristóteles para escribir teatro. Es decir, al final hay una solución que cura al personaje del dolor que padeció. “Ellas para seguir adelante representan los que les pasó. Esto tiene una función sanadora para ellas. Hay cosas que no se pueden elaborar de otra manera sino a través de la representación, ya que siempre se recuerdan algunas cosas, otras no y algunas de las que se recuerdan se tergiversan”, comentó Levy.

Con temas de Jarvis Cocker, Jolie Holland, Elliot Smith, Neutral Milk Hotel y algunas composiciones acústicas de Vlatko (Angy Mísil), la obra transcurre con las recreaciones de las hermanas, charlas y juegos. Juegan a contar películas, cambiando los personajes por Pinocho: “Pinocho es escritor. Y en esa época las mujeres Pinocho tenían que tener el pelo largo, porque tener el pelo corto era casi una aberración, pero papá Pinocho estaba en la guerra y lo habían herido así que Pinocho…”.

Algunos datos resignifican lo anterior, manteniendo atentos e intrigados a los espectadores. A todos estos valores los cubre la calidez de las actrices, a través de actuaciones eficaces y esa vitalidad y aura que hace que las obras no sean sólo personas hablando desde un escenario, por más conmovedor, triste, interesante o gracioso sea lo que digan. Así, las Mísil logran la conmoción a la que apuntan.

Angy: -¿Es cierto que escuchas la BBC?
Majo: -¿Quién te dijo?
A: -Luli.
M: -Sí, es cierto. ¿Vos te acordás de lo que soñás?
A: -Sí, a veces sí.
M: -Porque Luli dice que no se acuerda nunca. Dice que tal vez ella no sueña.
A: -Capaz no te quiere contar.
M: -No, cómo no me va a querer contar. Y vos cuando soñás, ¿soñás cosas normales o extraordinarias?
A: -¿Cómo?
M: -¿Soñás cosas que pueden pasar en el mundo real o que no pueden pasar, como más fantasiosas?
A: -No sé. No lo pensé. Qué sería fantasioso.
M: -Volar, por ejemplo.
A: -Ah. Fantasioso entonces.
M: -Porque yo siempre sueño cosas normales. Siempre. Y muchas veces me cuesta darme cuenta de si pasó o no. Es muy feo. Me da miedo un día decir algo porque creo que pasó algo y en realidad lo soñé, ¿entendés?
A: -Sí.
M: -Entonces estoy probando, si escucho la BBC antes de dormir capaz sueño en inglés. Y si sueño en inglés, al otro día cuando me acuerde del sueño ya voy a saber qué estaba soñando. Porque Seba no habla inglés.
A: -Ah.

Así de acertadas son algunas de las situaciones interpretadas por las hermanas Mísil en una puesta en escena que logra crear un espacio de intimidad.

Por Esteban Vera
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viernes, 10 de octubre de 2008

"Crítica Teatral"

Mísil Children: Vigilia, sueños y revelaciones

Pieza escrita y dirigida por Mariana Levy

La obra Mísil Children, con dramaturgia y dirección de Mariana Levy logra, con creces, ese particular clima de vigilia confesional. Pero también el mantenerlo lleva, en algunas ocasiones, a ciertas repeticiones temáticas.
En los variados recursos artísticos que se valen las protagonistas para recordar y revisar sus vidas, que van desde la filmación de un video, el relato, y hasta la simpleza y deliciosa ingenuidad titiritesca, Levy atrapa la cadencia de una noche sin sueño. Pero es lo que nutre a estos soportes en donde se encuentra una tendencia a volver sobre ciertos puntos, provocando que la forma tenga más preponderancia que el contenido.
Es excelente como esta trabajado el vínculo entre los personajes. Alianzas, peleas, concordancias, conforman un entramado finamente tejido. Para que ello se logre la directora cuenta con un afinado terceto de actrices: Gisela Vlatko, Salomé Boustani, y Julieta Halac, establecen códigos precisos de hermandad, aderezándolo con sus improntas personales.
La escenografía de Cecilia Zubialde, atrapa ese espíritu de rincón adolescente, tanto en su concepción espacial como en los elementos que utiliza para poblarlo. Habría que objetar que no da idea de la ubicación de ese espacio con respecto al resto de la casa, provocando que las contadas veces que algunas de las actrices abandonan ese espacio, no se sabe a ciencia cierta donde van; lo mismo vale con el, por eso no menos precioso, final de obra.
La iluminación de Carolina Sosa logra, sin abandonar la constante de una levísima penumbra, muy buenos climas.
El vestuario de Cecilia Zabaleta da con la personalidad de cada una de las protagonistas.
Con sus reparos, Mísil Children es una calida visita al particular mundo de las noches, en donde las revelaciones se abrazan con los sueños a cumplir.

Por Gabriel Peralta
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