martes, 9 de septiembre de 2008

Crítica "Imaginación Atrapada"

"Mísil Children": Volver a soñar

Ella no puede dormir. Prende una linternita. Molesta. La despierta. A ella, una de ellas. Su hermana prende la luz. Corrobora. Todo en orden. Necesita dormir. Apaga la luz. Ella no puede dormir. Sigue con la linternita. Molesta. La despierta. A ella de nuevo. La otra ella también se despierta. Comienza la noche. La otra noche. La de jugar para recordar, jugar para poder seguir adelante.

Hay dos camas y una bolsa de dormir. Hay luces, veladores (velador, velar, pasar la noche en vela…), un pasacassette. Juguemos a que todo es ficción.

Formas de pasar el rato, de entretenerse, de no pensar en cosas raras, de no aburrirse, de no estar triste. Adivinar la película – películas que hablan de identidad, de relatos, de amor, de risa, de que no siempre las cosas son lo que parecen, de que no hace falta mostrar todo para saber que está ahí y algo está pasando -. Representar, dramatizar, cambiar.

Recuerdo. Te recuerdo. ¿Te recuerdo? ¿Qué recuerdo? ¿Por qué recuerdo? ¿Por qué no olvido? ¿Quiero olvidar? Quiero dormir, pero no quiero soñar.

Las camas se mueven, se corren de lugar. Una cámara de video cuya imagen no vemos y es parte de los juegos. Filmar, hacer la película de algo que fue. O no fue tan así… quizás… ¿importa?

La noche pasa, las hermanas cómplices se hablan, se mienten, se disfrazan. Se cuentan, se sinceran, se ocultan. Se gastan mutuamente, se miman, se contienen. Se envidian, se admiran, se complementan.
Reconstruir. Construir. Se está hablando de amor, de desamor, pero no se habla de amor, de desamor. Se va en círculos, rodeando, en forma espiralada.

Complicidad. Apagones. Elipsis. Fade out. Fade in. La noche transcurre, se diluye entre risas y sonrisas… estaría bueno diluir la pena. Una noche menos, un día menos… ya llegará el tiempo en que no haya que preocuparse por eso, en que se pueda dormir sin temer el sueño.

Los objetos con memoria, la memoria como objeto. Mutarla, quitarle el veneno, hacer que los objetos que lloran dejen de hacerlo.

Periodista: Diego Braude

1 comentarios:

Michifus dijo...

Muy buena obra. Recomendable.

M