martes, 30 de septiembre de 2008

Crítica "La Quetrófila"

Misil Children!: Un modelo para desarmar

¿Qué solemos hacer cuando no podemos dormir? Tomar un vaso de leche, una copita de licor o whisky, arrasar un paquete de galletitas, “googlear” la raíz griega de la palabra insomnio, planear la vida de los próximos cinco años con una profunda convicción de cambio, enganchar una película norteamericana desconocida de los años ochenta muy mala…, y la lista es interminable. Porque ¿quién realmente combatió el insomnio contando ovejas? Pero por sobretodo, o al menos en mi caso y en el de muchos, en momentos en que no se puede conciliar el sueño le damos vueltas y más vueltas a nuestras experiencias, que se revelan así como traumáticas. Por ello es quizás en este momento singular e individual, cuando la construcción de nuestra memoria subjetiva se encuentra en grandes procesos de interpelación, cuestionamiento y, claro, también construcción. Es así que surgen los recuerdos: como cosificaciones del proceso azaroso de nuestra memoria, en una noche de insomnio. La obra Misil Children de Mariana Levy refiere a esta situación.

Tres hermanas en una misma habitación, una no puedo dormir e incita a las demás a pasar una noche tejiendo recuerdos. Una de las hermanas, una obsesiva-perfeccionista, motiva a reconstruir los recuerdos “tal cual sucedieron”, pero a lo largo de la obra esta empresa se devela como imposible. Se recurre a diversos registros y formas: videos, recreaciones de escenas, canciones, pero las tensiones surgen cuando la fantasía quiere filtrarse reclamando también su legitima participación, que rechaza la hermana más perfeccionista, calculadora de lo verosímil como realidad, una “positivista”, si me permiten el exabrupto.

En la formulación de Freud el olvido es un proceso activo de represión que tiene por objetivo proteger al individuo de la ansiedad, el miedo, los celos y demás emociones difíciles. Pero cualquiera, con un “Freud para principiantes en la cabeza”, sabe que lo que hemos reprimido aflora luego de maneras que pueden llegar a la perversión, así que ¿por qué mejor no combatirlo y sacarlo todo fuera? Esta es la tarea que emprenden esa noche las tres hermanas que bien dan cuenta cada una de la ansiedad, el miedo y los celos.
El trabajo actoral de las tres hermanas, únicos personajes de la obra, es destacable; así como también la dirección muy bien ideada de su joven directora: Mariana Levy. Como resultado obtenemos la caracterización de personajes con personalidades bien, y por qué no estrictamente, definidas, que nos permiten pensar en la ya hoy tan discutida problemática de una construcción subjetiva de la memoria, pero rescatando su proceso en contextos micro y fragmentarios.

Por Laura Lattanzi
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viernes, 26 de septiembre de 2008

Crítica "Revista Siamesa"

Hay obras de teatro con el poder de llevarnos de la mano hacia rincones escondidos dentro de nosotros mismos. Cuando esto sucede, el tiempo se vuelve un camino y los textos una melodía de lo que ha quedado adentro. En Mísil Children hay tres hermanas (Salomé Boustani, Julieta Halac y Gisela Vlatko) que disparan imágenes dentro del vacío que les ha dejado la pérdida. Las luces en escena se prenden y apagan como fogonazos de un pasado irrecuperable, y a la vez tan presente.

Vamos a ver de nuevo Mísil, cuando el dolor del amor perdido nos llame, cuando la compañía de un hermano en la habitación a oscuras se nos haga recuerdo y cuando escuchemos el desgarro, incluso desde la imposibilidad de transmisión que ciertas experiencias generan. Vamos a vivir Mísil, cada vez que se disparen dentro nuestro, las luces de fuegos de artificio que otros han lanzado sobre nuestro corazón.

J.R.
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jueves, 25 de septiembre de 2008

Crítica de "Vuenosairez.com"

Mísil Children
Insomnes sueños adolecen en la piel de tres hermanas cómplices de sus vivencias.

La ternura y la inocencia de ellas nos intimidan desde una penumbra fantástica, llenas de historias mínimas que refrescan nuestro iris.
Mísil Children nace a partir de un hecho trágico: el atentado a la Embajada de Israel.
Partiendo de este acontecimiento Mariana Levy, indaga e investiga en el recuerdo de una experiencia traumática que le sucedió cuando tenia 11 años.
El resultado es una atractiva puesta, funcional desde todas las aristas que se analicen.
En una noche más como todas las noches, las hermanitas misil duermen juntas, en realidad hacen que duermen, sueñan con los ojos abiertos.
Una de ellas, la mas sensible, Majo Misil, no puede conciliar su descanso.
Molesta, despierta a las demás, es la iniciadora de un ciclo de situaciones que van amenizando una atmósfera sensible de secretos.
Allí, los cuerpos se traslucen dulces y las historias más cotidianas se iluminan transformándose en recuerdos que duelen por la pubertad de sus experiencias.
En la intensidad de la noche insomne todo se conjuga para crear un clima atractivo:
La frescura de las jóvenes interpretes, buena química, una semioscuridad intimista y la dirección precisa y certera de Mariana Levy donde ningún elemento esta librado al azar, donde todo tiene su significación y una manera particular de expresarse.
Los tiempos y los sentidos de las acciones están muy ajustados al sentido implícito de la puesta , los secretos internos de un miedo que asfixia y a la vez nos entretiene.
La musicalidad de los cuerpos y el registro de las actrices son diferentes y acertados.

TXT BY: MARIANO BEITIA


martes, 9 de septiembre de 2008

Crítica "Imaginación Atrapada"

"Mísil Children": Volver a soñar

Ella no puede dormir. Prende una linternita. Molesta. La despierta. A ella, una de ellas. Su hermana prende la luz. Corrobora. Todo en orden. Necesita dormir. Apaga la luz. Ella no puede dormir. Sigue con la linternita. Molesta. La despierta. A ella de nuevo. La otra ella también se despierta. Comienza la noche. La otra noche. La de jugar para recordar, jugar para poder seguir adelante.

Hay dos camas y una bolsa de dormir. Hay luces, veladores (velador, velar, pasar la noche en vela…), un pasacassette. Juguemos a que todo es ficción.

Formas de pasar el rato, de entretenerse, de no pensar en cosas raras, de no aburrirse, de no estar triste. Adivinar la película – películas que hablan de identidad, de relatos, de amor, de risa, de que no siempre las cosas son lo que parecen, de que no hace falta mostrar todo para saber que está ahí y algo está pasando -. Representar, dramatizar, cambiar.

Recuerdo. Te recuerdo. ¿Te recuerdo? ¿Qué recuerdo? ¿Por qué recuerdo? ¿Por qué no olvido? ¿Quiero olvidar? Quiero dormir, pero no quiero soñar.

Las camas se mueven, se corren de lugar. Una cámara de video cuya imagen no vemos y es parte de los juegos. Filmar, hacer la película de algo que fue. O no fue tan así… quizás… ¿importa?

La noche pasa, las hermanas cómplices se hablan, se mienten, se disfrazan. Se cuentan, se sinceran, se ocultan. Se gastan mutuamente, se miman, se contienen. Se envidian, se admiran, se complementan.
Reconstruir. Construir. Se está hablando de amor, de desamor, pero no se habla de amor, de desamor. Se va en círculos, rodeando, en forma espiralada.

Complicidad. Apagones. Elipsis. Fade out. Fade in. La noche transcurre, se diluye entre risas y sonrisas… estaría bueno diluir la pena. Una noche menos, un día menos… ya llegará el tiempo en que no haya que preocuparse por eso, en que se pueda dormir sin temer el sueño.

Los objetos con memoria, la memoria como objeto. Mutarla, quitarle el veneno, hacer que los objetos que lloran dejen de hacerlo.

Periodista: Diego Braude

domingo, 7 de septiembre de 2008

Crítica "El Bondi"

Recuerdos que mienten un poco 

Tres hermanas en una misma habitación se hacen compañía, evocan momentos de sus vidas y atesoran recuerdos, en definitiva, tratan de pasar la noche.

Las vueltas en la cama, la imposibilidad de conciliar el sueño y esa soledad que trae la noche y nos enfrenta con nosotros mismos, suelen hacer que nuestros pensamientos y recuerdos salgan a flote. Es entonces cuando ya no se quiere dormir, simplemente, para no soñar.

De eso se trata justamente Misil Children: tres hermanas acampan en la misma habitación en una suerte de “pijama party” con la excusa de cuidar a Majo, la menor de ellas. Majo Misil no duerme desde que pasó lo que pasó y tiene sueños tan reales que se le confunden con la realidad. Sus hermanas Luli y Angy duermen, o mejor dicho, no duermen con ella. La cuidan, se cuidan. Se hacen compañía, juegan, evocan diversas memorias de viajes, citas y momentos familiares, los recopilan, tratan de registrarlos tal cual como sucedieron, todo en una noche como cualquier otra.

Los recuerdos son el tema primordial en esta ficción, la incapacidad de los mismos de representar los hechos tal cual ocurrieron y la manera que tiene cada una de las protagonistas de almacenar sus vivencias. Con canciones principalmente de The Beatles y John Lennon, la música de esta obra resulta apropiada para terminar de construir el clima de lo que se quiere contar.

Con una muy buena labor actoral, Salomé Boustani, Julieta Halac y Gisela Vlatko interpretan a estas tres jóvenes Misil con personalidades bien diferenciadas y definidas. Majo, en su rol de hermana menor es sensible, frágil, caprichosa, y alrededor de ella se teje el hilo conductor de la historia; Luli, la más lógica y racional, parece la mayor aunque no lo sea; por último, Angy, la más grande, aporta el costado cómico con sus comentarios ingenuos e incluso bobos. Tal vez el punto débil de esta ficción sea el defasaje algo extraño entre la edad de los personajes y la edad que representan con sus conductas y actividades algo infantiles. De esta manera, las hermanas Misil terminan siendo tres jóvenes que por momentos, y si no fuera por el tipo de recuerdo que evocan, se confunden con niñas pequeñas jugando en una habitación mientras sus padres duermen.

Misil Children es una obra sencilla, sin mucha complejidad aparente, con personajes un tanto inverosímiles pero muy bien interpretados.

Periodista: Sabrina Barbalarga
Fotógrafo: Beto Landoni